El principal problema de los españoles
Enero 21st, 2008 by topopardo“Oh, fantástico. De nuevo, un blogger que no es nadie se cree que puede darnos lecciones y solucionar el mundo con filosofÃa de bar”. Bueno, no. En realidad he puesto un tÃtulo llamativo, pero este artÃculo trata sobre internet, que no es más que el cable que une a las personas y, por lo tanto, es el reflejo de la sociedad.
Si me lo permitÃs, voy a poner como ejemplos a Menéame y la Wikipedia (española); dos páginas que admiro pero cuya filosofÃa no comparto tras haber pululado por ellas cierto tiempo. Sin embargo, no es nada personal. Sólo un ejemplo. Besitos a los meneantes y wikipedistas que me podáis leer. Y sendos más para Galli y Wales.
Quizá sea por nuestra herencia guerracivilista, de rojos y fachas, que tenemos cierta manÃa a mirar mal al vecino si no piensa como nosotros. Todos tenemos nuestra opinión que, como nuestro culo, creemos que la nuestra es mejor y la de los demás apesta. Hey, ¿no es irónico que esté opinando que existen opiniones inválidas? Bueno, sÃ, pero asà es la vida.
Iba diciendo que todos los seres humanos solemos ser igual de capullos, pero los españoles lo somos un poquito más. No me malinterpretéis; aunque he viajado menos de lo que me gustarÃa he podido comparar unas cuantas sociedades y todas tienen sus defectos. ¿Queréis saber por qué pienso que nosotros somos diferentes? Pues os vais a reÃr, pero gracias a internet, leo diariamente más páginas en inglés que en castellano, y veo reflejadas diferentes sociedades. Digg y menéame; en.wikipedia contra es.wikipedia; The Times contra El PaÃs; Yahoo y Terra.
Después de darle muchas vueltas, y para acabar esta introducción erróneamente extensa, voy a enunciar mi observación: a los españoles nos encanta despreciar a los que no piensan como nosotros y defender a capa y espada a los que sà lo hacen, aunque se equivoquen.
Paso a justificarme. Pensad en menéame y sus votos negativos. El individuo tacha de irrelevante lo que no le gusta, y luego se escuda en la democracia: “no le interesa a la mayorÃa; si no hubiera llegado igualmente a portada”. Pues bien, las mayorÃas también deben pensar en las minorÃas y darles una oportunidad. “Te voto negativo porque tu comentario me ofende”. Vaya, pues no era mi intención, pero tu voto negativo me ofende a mÃ. “Tu comentario es racista”. Pues el del comentario es un hijo de puta, pero es mejor dejar que se ponga en evidencia él solito, y además para que haya buenas personas debe haber hijos de puta con los que compararse.
La irrelevancia debe definirse por la inacción, no por la acción punitiva. En lenguaje no pedante: “agua que no has de beber, déjala correr”. Si no te gusta, ignóralo, pero no lo castigues. No votes negativo a lo que consideras irrelevante, porque puede ser relevante para otros. Premia, pero no castigues.
Voy ahora con la Wikipedia. Los bibliotecarios de la Wiki española son gente muy purista, y mantienen debates sobre la relevancia de muchos artÃculos. Si alguien cree que no merece estar en Wikipedia, se consulta entre la comunidad, y es posible que el artÃculo se borre. Dejando aparte las decisiones egoÃstas de algunos, que borran artÃculos aunque hubieran superado la votación, ¿no creéis que en Wikipedia cabemos todos?
Wikipedia tiene unos criterios de relevancia, muy bien explicados. Sin embargo, hoy por hoy, el espacio de almacenamiento es casi infinito. ¿Qué sentido tiene borrar artÃculos poco relevantes? Wikipedia no debe ser fuente primaria; lo entiendo. Wikipedia no puede ser un saco; lo entiendo. Wikipedia no es una web de promoción; lo entiendo. Pero, de existir el más mÃnimo indicio de que el artÃculo en cuestión puede aportar algo a los lectores, ¿para qué borrarlo? ¿Por qué no dejarlo para que alguien lo mejore? ¿Molesta a alguien? Una información que aumenta el conocimiento global, por pequeño que sea este aumento, ¿debe ser borrada?
Ahora estaréis pensando en la frase de Bender: “¡pues montaré mi propio casino!”. No. ¿Por qué ningún español acepta que venga alguien de fuera a decirle cómo hacer sus cosas? “Si no te gusta menéame te vas” “Léete los 5 pilares de la wikipedia”. “Si no te gusta te montas tu propio menéame/wikipedia”.
Ah, ¿no se pueden debatir las normas establecidas? Esto tiene un nombre: dogma.
Un ejemplo. Se da el caso de que si llegas tarde a un proyecto interesante, ya no puedes cambiarlo, porque tiene un dogma establecido. Imaginad que los polÃticos nos dicen “habéis llegado (nacido) tarde y la Constitución Española ya está redactada, no se puede cambiar”. ¿Cómo? Eso es inaceptable. Toda norma es susceptible de ser debatida. De nuevo; la opinión mayoritaria no tiene por qué ser la correcta, del mismo modo que la norma inicial no debe ser inamovible. Deben poderse sugerir cambios a cualquier proyecto, sin que la comunidad establecida te responda con que “si no te gusta te vas”.
Las normas deben estar para servir a las personas, no al revés. El creador de un proyecto tiene derecho a dictar las normas, pero también debe aceptar que los propios usuarios las amplÃen o modifiquen. La comunidad inicial de una web, los que llegaron primero, deben aceptar que los que llegan después critiquen su “establishment”.
Yo cambiarÃa muchas cosas de Menéame, de la Wikipedia y hasta de Google. Pero no quiero que se acepten mis cambios. Quiero que se puedan debatir los cambios de cualquiera, que todos puedan participar y que no sean los diez primeros usuarios quienes establezcan el dogma de ninguna comunidad.
Espero que me vayáis siguiendo. Tenemos cierta tendencia a pensar que somos los mejores y que las crÃticas están formuladas por garrulos que no merecen vivir. Oye, pues mucha gente tiene dificultades para expresarse, escribe en HOYGAN o tan sólo dice burradas, pero su opinión es igual de válida. Debe hacerse un esfuerzo por entenderlo, porque toda crÃtica tiene un motivo de ser; y más si está expresada desde el respeto. No estoy diciendo que deba hacerse todo a gusto de todos, pero aferrarse al “status quo” tan sólo impide el progreso.
Os voy a poner otro ejemplo. En el último Barça-Madrid, el Barça jugó de pena y el Madrid ganó. Mis amigos del Madrid chinchaban a mis amigos del Barça, y estos últimos no acababan de reconocer la derrota. “Casillas os ha salvado” “Nos falta a Messi” y otras excusas baratas. Cuando es el Barça quien gana al Madrid, pasa lo contrario: “el árbitro” “el tiempo” “la fase de la luna” “Zapatero es del Barça”.
¿Y en polÃtica? ¡Ja! ¡Salve a un simpatizante del PSOE afirmar que Rajoy ha propuesto alguna idea inteligente! ¡Un votante del PP jamás reconocerá que su partido se ha equivocado al desplazar a Gallardón!
¿Veis a dónde voy?
Bromas y chauvinismos aparte, a los españoles y a la sociedad en general nos falta un poco de apertura mental. Saber reconocer la derrota y aceptar el cambio, no obedecer ciegamente los dogmas y aplaudir al contrario cuando lo hace bien. Dejar de votar irrelevante a lo que no nos interesa y permitir que los demás lo voten positivamente; permitir que existan en Wikipedia artÃculos poco relevantes para que otros puedan convertirlos en relevantes; no votar a nuestro partido sino al que lo hace mejor y felicitar al Madrid cuando Casillas hace un partidazo. Qué cabrón Casillas, ya me gustarÃa tenerlo en el Barça.
Sin embargo, por muy gilipollas o egoÃstas que seamos, también somos buena gente y al final acabamos yendo de cañas con el vecino, aunque sea del Atlético y vote a la Falange, porque es un cachondo y nos cae bien. O, ¿por qué no?, limpiando el chapapote de los demás para que el responsable de la catástrofe vuelva a ganar las elecciones. Siendo el primer paÃs en donantes de órganos del mundo. Investigando contra el cáncer por 900 euros al mes. Si es que en el fondo somos unos buenazos y sólo nos queremos hacer los machotes.
